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Santo Domingo, Distrito Nacional, Dominican Republic

martes, 12 de octubre de 2010

Día de la Raza, Nosotros y Haiti




Día de la Raza es el nombre que reciben en la mayoría de los países hispanoamericanos las fiestas del 12 de octubre en conmemoración del avistamiento de tierra por el marinero Rodrigo de Triana en 1492, luego de haber navegado más de dos meses al mando de Cristóbal Colón a lo que posteriormente se denominaría América.

La denominación fue creada por el ex-ministro español Faustino Rodríguez-San Pedro, como Presidente de la Unión Ibero-Americana, que en 1913 pensó en una celebración que uniese a España e Iberoamérica, eligiendo para ello el día 12 de octubre.

La fecha marca el nacimiento de una nueva identidad producto del encuentro y fusión de los pueblos originarios del continente americano y los colonizadores españoles, según Wikipedia.

A los dominicanos nos ha tocado compartir ésta isla con los haitianos. Ni a ellos ni a nosotros nos dieron la oportunidad de escoger, en los momentos de convulsiones, a raíz del descubrimiento, fuimos el eje principal de la colonización, y por consiguiente, por estas tierras pasaron la diversidad de razas que hoy habitan nuestra America, dígase: esclavos, ladrones, piratas, curas, etc.

Los años de tirantes del siglo diecinueve y comienzos del veinte , dejaron una secuela de ciudadanos, en ambos lados de la frontera, que parecen esquivar los tiempos que vivimos en el siglo veintiuno, que pretenden ignorar una realidad que no necesita de muchos esfuerzos para verla y entenderla.

La República Dominicana tiene un solo vecinos terrestre: Haiti. Haiti tiene un solo vecino terrestre: República Dominicana. Ignorar esto no es de ignorantes.

Los haitianos tienen la necesidad económica, léase bien, económica de venir, porque estamos mejores que ellos, como la tienen los nuestros de emigrar a otras tierras en busca del sustento de sus familias.

Podemos maltratar o no a nuestros vecinos, pero a las potencias que dominan el mundo les tiene sin cuidado, porque les tiene que importar menos que a nosotros.

Es poco cristiano negarle la mano a un necesitado, y si es un vecino, mucho mas, todo lo que suena en la casa del lado, si nos molestar lo soportamos o nos mudamos, pero en el caso de nuestra nación o la de nuestros hermanos haitianos, no podemos.

Buscar una solución es lo más sensato, lo demás es pura tontería.

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