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Santo Domingo, Distrito Nacional, Dominican Republic

domingo, 3 de febrero de 2013

¡Sí, de esa que tanto daño nos ha causado!





Los acuciantes problemas del pueblo y las reiteradas ocasiones que  ha sido  engañado envuelven en  un manto de pesimismo a los dominicanos. Dudan de una clase política y empresarial que, como parte de esa sociedad se ha dedicado también a resolver sus problemas particulares, a pensar solo en ellos. Ese modelo se ha venido repitiendo desde el nacimiento de la nación y tiene mucho que ver con las carencias e inseguridades de aquellos hombres y mujeres, que además  tenían que estar preparados para emigrar en cualquier momento por las  turbulencias sociales de aquellos tiempos.


Afortunadamente, estamos viendo que en la clase empresarial han aparecido nuevas caras, ahora las empresas son dirigidas por los descendientes, por jóvenes que, aunque no deniegan las nacionalidades de sus padres, son dominicanos de origen, de sentimientos, no tienen las inseguridades de sus ancestros y estan obligados a mejorar sus entornos si quieren disfrutar verdaderamente  sus riquezas y posiciones.


Esa nueva generación de dominicanos, que es extranjera en otras tierras, esta obligada a enfrentar los vicios que  nos han impedido desarrollarnos. Esos hombres y mujeres que tienen mucho que perder en sentimiento y dinero están compelidos a mejorar el lugar  donde vivimos, por  fin el país parece tener dolientes. Y en la clase politica también ha comenzado la anhelada  transición, aunque la mayoria, como es comprensible, no lo ha percibido.

Las viejas practicas políticas están desapareciendo, los sorteos para que cualquier ingeniero,  sin importar el linaje ni la componenda, pueda ganar una obra, es parte de ese cambio.

La forma como se desarrollan las actividades del presidente, nos demuestra que al parecer  estamos asistiendo a final del modelo clientelista que endiosaba a los gobernantes y funcionarios.

El 4% a la educación y la implementación de la tanda única con desayuno, comida y merienda es parte de esa revolución. Las madres pobres, principalmente  las solteras, podrán trabajar mientras sus hijos están bien cuidados y alimentados recibiendo educación, preparandose  para poder romper las cadenas que los han atado a la pobreza desde siempre.

Hay muchas otras señales que nos indican que estamos cambiando. Todavía no se puede cantar victoria, cambiar un viejo modelo crea muchas resistencia y nunca ha sido fácil, pero manténgase atento para que no sea de los últimos en convertirse en optimista, y no se deje embaucar por algunos seudo  lideres, de todos los partidos,  que ahora quieren meter a todo el mundo en el mismo saco.

 De nuestra clase política, ¡Sí, de esa que tanto daño nos ha causado! es que saldrán los que resarcirán a los dominicanos, Cada sociedad pare a sus gobernantes y los dominicanos no somos la excepción.   

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